miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Casa de la Perversión


      En el cristal de la botella veía el reflejo de Sophie constantemente, el susurro de su inocente voz le martilleaba los oídos y su vida, más allá de otros infiernos figurados, era una maldición por un simple error de juego.

     Transpirando casi alcohol etílico revivía una y otra vez el mismo momento, castigado tal vez por sus propios demonios bajo la atenta mirada del reflejo de la niña. Ni siquiera la realidad le liberaba de aquella pesadilla recurrente.

...................

    Caminaba nervioso frente a la cabina de teléfonos del parque. Le dio un ataque de inseguridad. Se llevó las manos a la cabeza buscando alguna solución que evitará la tragedia pero sin éxito. Había que hacerlo.

    Palpó las monedas en el bolsillo de su pantalón. Respiró profundamente como si fuera una plegaria para obtener el perdón. Se acercaba el momento.

    Descolgó el teléfono, insertó la moneda y marcó. Por el rabillo del ojo vio a los niños jugando entre risas en los columpios y colgó, arrepintiéndose, antes de escuchar el primer tono.

- Esto es de cobardes – dijo sollozando para él mismo. Encendió un cigarro y lo tiró después de dos intensas caladas.

    Volvió a inspirar procurando mantener la calma y retomó su objetivo. Descolgó y marcó de nuevo. Sacó del interior de su chaqueta las herramientas necesarias apoyando el auricular entre el hombro y la oreja. No podía parar de temblar.

    Sonaron cuatro tonos como se había acordado y, justo cuando iba a desistir, respondió una voz femenina.

- Buenas tardes. Bienvenido a “La Casa de la Perversión”. Le atiende Bombón, ¿en qué puedo ayudarle? – preguntó la teleoperadora.

- Soy “El creyente” y llamo para confirmar – contestó.

- Manténgase a la espera. En breve será atendido – dijo la mujer.

Comenzó a sonar en formato MIDI una melodía irritante. Entretanto colocó el silenciador a la Colt 45. Cesó la espera.

- Papá, ¿dónde estás? ¡Ayúdame! – gritó a través del auricular una niña.

- ¡Sophie! No te preocupes mi vida, papá está aquí. Pronto estaremos juntos, lo solucionaré. Te lo prometo. Estaremos en casa con mamá en un abrir y cerrar de ojos – contestó llorando.

- Promételo. También que dejarás de beber y no volverás a tocar a mamá  – respondió Sophie también llorando  y siendo interrumpida por una voz masculina.

- Si sigues las instrucciones Sophie no sufrirá ningún daño. Debes ser preciso y huir en cuanto acabes. Te estamos observando. El objetivo es el niño del suéter rayado. Equivale a 500 bonos por lo que tu deuda quedaría saldada y tu hija, libre. Quiero ayudarte  Graham. Yo te liberaré, sabes que soy indulgente. Tienes un minuto y se acabará el juego – ordenó la voz.

    Iban pasando los segundos y no podía parar de mirar la cara de felicidad de aquel inocente niño. Estaba a un apretón de gatillo de conseguir su libertad. Seguía con el auricular en la oreja intentando encontrar alguna excusa para conseguir más tiempo pero en vano. Escuchaba a través del teléfono a una multitud de voces haciendo las últimas apuestas. Apuntó y en el último segundo no se atrevió a disparar.

- Fin del juego. Has perdido. – dijo la voz masculina entre el sonido de dos disparos a través del teléfono.

.................

    Graham abrió los ojos. Los fuegos artificiales le despertaron sobresaltándole. Tomó de la mesita la botella de whisky y tembló observando de nuevo el reflejo de Sophie tirando la pistola al suelo. Fue al baño. Sacó del botiquín sus antidepresivos y tomó dos cápsulas con un trago de alcohol. Se lamentó apoyado en el lavabo y rompió el espejo de un puñetazo.

    Sonó el teléfono y regresó dándose contra todos los muebles. Descolgó.

- ¿Eres tú Sophie? Intenté liberarte. Créeme que lo intenté. Perdóname mi amor – suplicó Graham a su interlocutor desconocido mientras caía desplomado al suelo.

- Estoy bien papá. Ven conmigo. Tiende la mano y toca la fe – contestó una voz infantil de ultratumba.



    Graham comenzó a llorar y tomó su último trago. En el reflejo de la botella la niña iba mostrando una sonrisa cada vez más perversa. El arma estaba en el suelo a dos pasos de él. Estiró su brazo y contempló la inscripción de la culata: “Tu propio Jesús personal”.



28 comentarios:

  1. Primero de todo: un relato impactante, Ana Lía. Y ahora una pequeña maldad (lo sé, soy un poco cabroncete): ¿Pueden los fantasmas de ultratumbra llamar por teléfono a cobro revertido? ¿Quiere eso decir que en la "otra vida" también ha llegado la crisis? Pero, ¡qué cojones han hecho nuestros políticos y los líderes de las grandes corporaciones con nuestro mundo, joder! No me hagas caso, mi mente está "absurdamente" enferma. Insisto, buen relato. Y disculpa este atropello. Saludos, Ana Lía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es ningún atropello, es un honor. Me encanta tu mente "absurdamente" enferma porque te convierte en alguien fuera de los comunes que se dejan arrastrar por el dictado de políticos y corporaciones. Siempre nos quedará la locura. Espero que llamen muchos fantasmas a cobro revertido,jajajaja. Un fuerte abrazo Pedro

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Me alegro de que te pareciera bueno. Muchas gracias Hugo, un saludo

      Eliminar
  3. Atrapante relato, Ana Lía.
    Tenés una gran capacidad para escribir textos de todos los géneros.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Federico. Eso viniendo de ti es todo un honor (aunque me queda un montón por aprender, sobretodo con terror que no se me da nada). Un fuerte abrazo

      Eliminar
  4. Bueno, he sacado un poco tiempo y de tiempo para hacerme con cobertura y leer estos días algunas de tus entradas. Tienes una forma peculiar de escribir que me llama la atención y me gusta. Eres maquiavélicamente retorcida a la hora de escribir. "Tu propio Jesús personal", todo relato debería terminar con una frase impactante, con una guinda y lo has hecho perfecto aquí. Renegando no sólo de una fe religiosa, sino de toda fe, una rendición y una forma clara de decir que se va a suicidar sin decirlo. Me gusta lo que se puede decir sin mencionarlo y es todo un arte.
    Me alegro de haber dado con tu blog.
    Un abrazo, Ana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un placer tenerte por aquí y que me comentes ,en concreto, este relato. No acostumbro a escribir este tipo de cosas pero voy aprendiendo. Muchísimas gracias por dejarte caer. Un gran abrazo ;)

      Eliminar
  5. Vaya final. Ha sido impresionante. Toda la historia esta bien contada, pero el final es de matrícula. Muy bueno Ana Lía. Creo que ya no te queda tanto por aprender como crees ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ohhhhhh!!!! Santiago.....Jope!!! Muchas gracias aunque sí me queda, sí. Un abrazote

      Eliminar
  6. Un relato muy bueno, crudo e interesante Ana Lía, es de un suspenso que uno ya quiere ver en que finaliza. El final con la inscripción en la culata espectacular, muy interesante, da mucho en qué pensar. Éxitos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Mery. Me alegra que te haya gustado aunque es algo siniestro a lo que acostumbro. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  7. Oh Dios! Ana Lía escribe terror!!! Estamos perdidos! :D
    Estupendo relato, consigues el ambiente de forma brillante. Un final de lujo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. XD, sé que en el fondo soy terrorífica (en la cocina por ejemplo, las sartenes huyen cuando intento cocinar). Muchas gracias Miguel Ángel, siempre es un placer leer tus comentarios y verte porque te vendes caro. Se te echa de menos....;) Abrazotes

      Eliminar
  8. Hola +Ana Lia Rodríguez
    Me encantó.
    Tiene una carga emocional muy fuerte, un debatirse entre salvar a un hijo y matar a otro. Es algo que descompone a cualquiera.
    Muy bien escrito, muy bello, las imágenes son claras, precisas contundentes.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Holaaaa Lucía. Muchísimas gracias, eres muy amable. Nunca había escrito algo así y me dio hasta miedo escribir sobre niños de esta manera. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  9. Muy interesante y muy bien escrito, en tan pocas palabras es muy difícil decir tantas cosas como tú has conseguido hacer, enhorabuena

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Paola. Es un placer tenerte por aquí. Un abrazo

      Eliminar
  10. Increíble, acaparando la atención desde la primera línea. Me ha encantado.

    Enhorabuena, merecido totalmente.

    Un enorme abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Carlos. Un placer tenerte por aquí. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  11. Una trepidante historia con argumento de película y un final de pesadilla... real. Muy bueno.
    Un saludo, Ana.

    ResponderEliminar
  12. Muchas gracias Ricardo. No es un género que se me de bien pero si te ha gustado, me quedo encantada. Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. He leído este relato y coincido con algunos de los comentarios: entiendes bien la diferencia entre narrar y explicar, además de que sólo narras lo indispensable para tu historia, y de una forma muy directa, y eso es una virtud. No sé si has leído a Raymond Carver (sobre el cual se discuten sus méritos literarios auténticos por su estilo escueto, pues su editor llegó a reducir a la mitad sus cuentos o a cambiar varios finales) o a Richard Ford ("Rock Spring"), pero sus cuentos también tienen esa prosa tan directa con la que veo que escribes. En definitiva, es un relato bien logrado, con su punto retorcido. Como pegas, déjame decirte que, primero, el final paranormal choca demasiado con la línea que seguía el relato, la ruptura entre ambos mundos me parece que es demasiado fuerte; y que, en segundo lugar al menos aquí, has acabado varias frases con un verbo en pretérito perfecto simple, donde la acentuación es aguda, como en "una voz femenina respondió" lo que por lo general suena mal al oído. Esas frases, creo, que habrían ganado alterando el orden "respondió una voz femenina" o "Encendió un cigarro y lo tiró después de dos intensas caladas" (esta segunda no es tan clara como la primera). De todas formas, en todas las otras ocasiones sí que has escrito la frase de otro modo, así que lo más probable es que fuese dos o tres despistes ocasionales.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias. Voy a revisarlo. Me encanta que me den opiniones así porque meto patadas muy gordas (estoy en el sector farmacéutico....). En este relato sí que me costó poner sobretodo cosas tétricas, me da miedo incluso pensarlo. El final sí es raro, muy raro pero era para un concurso basado en una canción ("Personal Jesus" Depeche Mode). La canción me da pavor. No he leído nada de los autores que has puesto pero los buscaré. Un placer tenerte aquí. Por las tardes me las paso últimamente desestresándome en tu blog. Me encanta tu humor! Un saludo y esta tarde me pongo.

      Eliminar
  14. Tremendo relato Ana, tenso, efectivo y terrorífico.
    Un error de juego que seguramente la mayoría de padres hubiéramos cometido, me he imaginado escenas de esta índole y dudo que por salvar la vida de un ser amado, incluso de un hijo, acabará con la de otro niño, aún siendo un completo desconocido. Menos si cabe en el contexto del relato, que tan poca fiabilidad se le da a las verdaderas intenciones de los creadores de tan sufrido y macabro juego. ¿Hubieran perdonado la vida de su hija, si el hombre hubiera cumplido con el cometido?
    Magistral fantasma perverso creado por la mente del padre, esa niña de ultratumba reflejada en el "jarabe de olvido" de ese hombre traumatizado.
    Magnífico relato de terror, una lectura fascinante.
    ¡Abrazo amiga!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias amigo. Me alegra que te gustara la angustia del relato. Entre el juego y el alcohol, ¿cuántas casa de la perversión no habrá? Un abrazo Edgar

      Eliminar